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En sus últimos días, el rey David ofreció a su hijo Salomón un consejo más valioso que el trono mismo: conocer y servir de corazón al Dios de Israel. Este artículo explora 1 Crónicas 28:9 y destaca cuatro principios atemporales: buscar a Dios sinceramente, vivir con integridad, temer las consecuencias de apartarse de Él y confiar en su misericordia. Un mensaje urgente y relevante para todo creyente que desea caminar con fidelidad hoy.
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